Revista Científica Altoandina de Ciencias Agrarias 1(2) (2025)
quinua germinada) la que presentó la mejor
CONCLUSIONES
aceptabilidad. Por otro lado, en el presente
trabajo, además del análisis de proteína, se
evaluaron otras características; sin embargo,
se utilizó quinua sin germinar.
Se elaboraron barras energéticas a partir
de chía
y
quinua mediante diferentes
estableciéndose tres
formulaciones,
Espinoza et al. (2020) desarrollaron
barras energéticas a base de quinua, kiwicha
tratamientos: QCh1, con chía (32,79 %) y
quinua (32,79 %); QCh2, con chía (39,34 %)
y quinua (26,23 %); y QCh3, con chía (45,90
%) y quinua (19,67 %).
y
chía,
evaluando
sus
características
texturales, acústicas y sensoriales. El análisis
estadístico reportó que la proporción de
Se
evaluaron las
características
primas,
quinua:kiwicha:chía
(Q:K:C)
afectó
fisicoquímicas
de las materias
significativamente los valores de dureza,
fracturabilidad, masticabilidad y cohesividad,
así como los picos sonoros generados durante
el corte, la textura sensorial y la aceptabilidad
general de las barras energéticas. El
tratamiento T3 (Q: 70 %, K: 10 % y C: 20 %)
presentó los mayores valores de dureza,
fracturabilidad y masticabilidad, mientras que
el tratamiento T1 (Q: 80 %, K: 10 % y C: 10
%) registró los valores más bajos. Por su
parte, el tratamiento T10 (Q: 72 %, K: 12 %
y C: 17 %) mostró el mayor valor de textura
obteniéndose los subsiguientes valores: chía
(carbohidratos 62,35 %, proteínas 14,32 %,
grasas 3,86 %, cenizas 1,53 % y fibra 6,87
%) y quinua (carbohidratos 67,47 %,
proteínas 10,47 %, grasas 3,62 %, cenizas
2,70 % y fibra 4,31 %).
En la evaluación sensorial realizada por un
panel semientrenado conformado por 30
personas, el tratamiento QCh2 (chía 39,34 %
y quinua 26,23 %) fue el mejor valorado,
destacando en las características sensoriales
de color (4,10), sabor (4,40) y textura (3,40).
Respecto a las características sensoriales
de las barras energéticas elaboradas con
diferentes porcentajes de chía y quinua, se
encontraron diferencias significativas entre
los tratamientos, dado que el valor p fue
inferior al nivel de significancia establecido;
por tanto, se confirma que la variación en los
porcentajes de chía y quinua influye en el
sabor de la barra energética.
El análisis químico inmediato de la barra
energética correspondiente al tratamiento
QCh2 (26,23 % de quinua y 39,34 % de chía)
arrojó los sucesivos valores: humedad 12,10
%, cenizas 2,11 %, proteína 6,36 %, grasa
3,67 %, fibra 2,05 % y carbohidratos 73,71
%, lo que representa una ingesta calórica de
sensorial
y
aceptabilidad
general,
con
promedios entre 6 y 7 en la escala hedónica
de 1 a 9, correspondientes a «me gustó
ligeramente» y «me gustó moderadamente»,
respectivamente.
En
comparación,
el
presente estudio consideró únicamente dos
ingredientes.
Verduga et al. (2022) realizaron la
optimización de la formulación de una barra
energética a base de sacha inchi (Plukenetia
volubilis), aplicando un diseño estadístico de
mezclas para el análisis de la composición y
el poder calórico. En la barra con mayor
aceptación
composición proximal, a partir del cual se
desarrollaron nuevas formulaciones,
se
efectuó
un
análisis
de
manteniendo el valor de aporte calórico y
validando la aceptación del consumidor en
212,19 kcal.
Asimismo,
el
tratamiento
evaluado microbiológicamente cumplió con
los estándares establecidos para aerobios
mesófilos, mohos y coliformes, de acuerdo
con la normativa sanitaria vigente.
El tratamiento QCh2, en el análisis del
perfil de aminoácidos, reportó un total de 16
aminoácidos, de los cuales 8 corresponden a
aminoácidos esenciales (histidina, arginina,
valina, metionina, fenilalanina, isoleucina,
cada
caso.
Se
concluyó
que
existen
diferencias significativas en la aceptación
entre la barra optimizada y la no optimizada,
dado que esta última presentó un mayor
contenido de sacha inchi (35 % p/p frente a
30 % p/p) y, en cuanto al contenido de miel,
un porcentaje superior al de la barra
optimizada (30 % p/p frente a 20 % p/p).
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