V. Chavez Centeno, J. N. Belito Quispe, R. Taipe Quispe, K. Y. Landeo Ramos, & C. E. Soto Taipe
Diversos
estudios
corroboran
estos
nutricionales, lo que coincide con evidencias
de que densidades menores optimizan
componentes de rendimiento como el número
de vainas por planta y granos por vaina, al
reducir efectos negativos de alta densidad
(Casanova et al., 2012). El espacio ordenado
promueve una mejor penetración de luz y
circulación de aire, factores que propician una
asignación eficiente de foto asimilados hacia
órganos reproductivos (Castillo et al., 2014;
Prusinski & Borowska, 2022). Estos procesos
fisiológicos se correlacionan estrechamente
con la plasticidad fenotípica morfológica,
entendida como la capacidad de modulación
hallazgos, destacando la importancia del
espaciamiento en la forma del crecimiento
vertical y la competencia, las interacciones
genotipo-ambiente,
influenciadas
por
densidades de siembra variables, afectan
significativamente el rendimiento de grano en
líneas de arveja, donde configuraciones
espaciales ordenadas optimizan la captura
lumínica y reducen el estrés competicional
(Checa et al. 2017; González-Pedraza et al.,
2023). Por ejemplo, Checa et al. (2017)
reportan que la sinergia entre genética y
manejo espacial es indispensable para la
optimización del desarrollo, los patrones
geométricos ordenados como distribuciones
triangular y cuadrada, minimizan el sombreo
mutuo, optimizan la penetración lumínica en
el dosel y favorecen la partición eficiente de
fotoasimilados hacia estructuras vegetativas
y reproductivas, diferenciando claramente
entre cultivares trepadores.
adaptativa
reproductivos, así como con la respuesta
genotípica diferencial inherente cada
de
rasgos
vegetativos
y
a
cultivar frente a gradientes de densidad
espacial y microclima edáfico (Galindo &
Clavijo, 2009).
También se ha evidenciado que el
incremento en distancia de siembra reduce el
estrés hídrico y la competencia radicular,
traduciéndose en vainas más largas con
mayor número de semillas, se ha constatado
que el aumento en el espaciamiento de
siembra mitiga el estrés hídrico y la
competencia por raíces, favoreciendo el
desarrollo de vainas más extensas con
elevado número de semillas (Zuluaga-
Mogollón et al., 2019; Matías-Ramos et al.,
2023). Este efecto se corrobora en diferentes
ecosistemas altoandinos, donde el control de
la densidad espacial es vital para maximizar
la expresión productiva (Narváez & Bastidas,
2017).
Longitud de la vaina
La
longitud
de
vaina,
indicador
morfológico esencial en la evaluación del
rendimiento de Pisum sativum L., responde a
la interacción entre factores genotípicos y
prácticas agronómicas, particularmente los
métodos de distribución espacial de semillas,
en contextos altoandinos, esta variable se
optimiza mediante arreglos geométricos
como la distribución en cuadrado o triangular,
que reducen la competencia intraespecífica y
favorecen la expresión fenotípica, como se
evidencia en incrementos significativos de
hasta 11.2 cm en el cultivar Alderman
(Zuluaga-Mogollón et al., 2019). En este
estudio, las vainas de mayor longitud
observadas en el cultivar Alderman bajo
distribución cuadrada (11.2 ± 0.6 cm) y en
criolla con distribución triangular (8.1 ± 0.4
cm) indican un equilibrio fisiológico superior y
una competencia intraespecífica reducida,
favoreciendo la expansión celular y el
desarrollo morfológico óptimo, estos patrones
Investigaciones
revelan que la longitud de vaina es un buen
predictor genético fenotípico de
sobre
leguminosas
y
rendimiento, reforzando su uso en índices de
selección (González-Pedraza et al., 2023).
Así, la optimización del método de siembra no
solo incrementa el tamaño de las vainas, sino
que también contribuye a la calidad y
cantidad de la producción, por consiguiente,
la optimización de los métodos de distribución
espacial de semillas no solo promueve un
mayor tamaño de vainas (11.2 cm en el
espaciales
geométricos
minimizan
la
y
competencia por recursos luminosos
cultivar
Alderman
bajo
distribución
en
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