S. Palomino Quispe
prácticas de fertilización con potasio de
orgánica es mayor al 4 %. Esta es una buena
señal, pero la baja prevalencia de este tipo de
suelo sugiere que es necesario tomar medidas
para mejorar la salud del suelo en general.
Los resultados indican que el 87.5 % del
suelo presenta una degradación de la materia
orgánica que es crítica o moderada. Esto es
un indicador preocupante de la salud general
del suelo y requiere atención inmediata para
mejorar la salud del suelo, así como
liberación lenta, como compost, estiércol o
fertilizantes orgánicos, para evitar la pérdida
por lixiviación. Considerar la posibilidad de
realizar análisis de suelo periódicos para
determinar las necesidades específicas de
potasio. pH: En los sectores que hay
degradación Media (12.5 %), monitorear el
pH del suelo y realizar correcciones si es
necesario, utilizando cal agrícola o enmiendas
orgánicas para aumentar el pH. En los
sectores que hay degradación Alta (87.5 %),
priorizar la recuperación de la materia
orgánica del suelo a través de la aplicación de
garantizar
su
sostenibilidad.
Se
implementaron las prácticas de manejo
sostenible del suelo para aumentar la
cantidad de materia orgánica en el suelo
como la rotación de cultivos, uso de cultivos
de cobertura, agricultura sin labranza, adición
de materia orgánica (compost, estiércol,
etc.), control de la erosión.
En este estudio, se analizó la degradación
biológica de los suelos en función de la
predominancia de materia orgánica. Los
resultados mostraron que un 12.5 % de
compost, estiércol, biofertilizantes
y
la
incorporación de cultivos de cobertura. Se
debe realizar análisis de suelo periódicos para
determinar las necesidades específicas de
enmiendas para ajustar el pH.
En resumen, para la recuperación de la
degradación química de suelos en pH, NPK, se
recomienda el uso de prácticas y técnicas:
técnicas de fertilización (uso de cal agrícola,
incorporación de materia orgánica (compost,
estiércol), fertilización con nitrógeno de
liberación lenta, aplicación de fertilizantes
fosfatados de liberación lenta, fertilización
con potasio de liberación lenta y el uso de
biofertilizantes); técnicas de manejo de
cobertura vegetal (uso de cultivos de
cobertura).
materia
orgánica
se
asocia
con
una
degradación baja, mientras que un 37.5 %
indica una degradación media y un 50 %
sugiere una degradación alta. Estos hallazgos
son consistentes con las observaciones de
Brussaard et al. (2007), quienes destacan la
relación entre la biodiversidad del suelo y su
funcionamiento
ecosistémico.
La
baja
degradación en suelos con menor contenido
de materia orgánica sugiere que estos
mantienen sus funciones ecológicas, mientras
que niveles elevados de degradación pueden
comprometer la biodiversidad y la capacidad
del suelo para sustentar procesos vitales.
Estos resultados resaltan la necesidad de
prácticas de manejo que promuevan el
incremento de la materia orgánica en suelos
degradados, contribuyendo a la restauración
de su funcionalidad ecosistémica.
Los resultados de este estudio revelan que
el 50 % de las muestras de suelo analizadas
presentan una degradación alta, evidenciando
una pérdida significativa de materia orgánica.
Esta situación es preocupante, ya que la
materia orgánica es esencial para la salud del
suelo y su capacidad para sustentar la vida.
Propiedades biológicas
Los resultados indican que el 50 % del
suelo tiene una degradación alta de la materia
orgánica, lo que significa que la materia
orgánica está por debajo del 2 %. Esto es un
indicador crítico de degradación del suelo y
requiere medidas urgentes para mejorar la
salud del suelo. El 37.5 % del suelo tiene una
degradación media de la materia orgánica, lo
que significa que la materia orgánica está
entre 2 % y 4 %. Aunque no es tan crítico
como la degradación alta, aún es un indicador
de que el suelo necesita atención para evitar
que la situación empeore. El 12.5 % del suelo
tiene una degradación baja de la materia
orgánica, lo que significa que la materia
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