Revista Científica Altoandina de Ciencias Agrarias 1(1) (2025)
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tienen textura franco arcillo limoso y los que
fueron quemados tienen textura franca; el
contenido de potasio en el suelo es
influenciada por la textura, tal como indica
Navarro (2003), que el contenido en K2O, en
el suelo, depende de su textura. Los suelos
arcillosos tienen mayor contenido que los
suelos limosos y arenosos.
En general, la concentración de los
cationes en el suelo disminuye por efecto de
la quema. Al respecto, Valdés et al. (2016)
indicaron que los efectos del fuego causaron
variación en la química del suelo en el área de
estudio que estaban relacionados con la
profundidad y el momento del incendio. La
concentración de cationes Mg++, Ca++, K+, pH
y materia orgánica aumentó con el tiempo
después del incendio. Fernández (2006)
indicó que la CIC necesita de la textura del
suelo y del contenido de materia orgánica.
Cuanto más arcilla y materia orgánica hay en
el suelo, mayor es la capacidad de
intercambio catiónico. El contenido de arcilla
es primordial porque estas pequeñas
partículas tienen carga negativa.
Para recuperar la degradación química del
suelo, se propone las siguientes prácticas y
técnicas: Incorporación de estiércol a fin de
incrementar la materia orgánica y mejorar la
disponibilidad de nutrientes clave (N, P, K)
para restaurar el equilibrio. Esto facilita la
regeneración de la microfauna y la retención
de nutrientes. Plantar especies leguminosas
como el ceticio para aumentar el contenido de
N en el suelo mediante la fijación biológica de
nitrógeno, además de proteger contra la
erosión. Rotación y diversificación de cultivos
para mejorar el balance de nutrientes
(especialmente P y K) y fomentar la
regeneración integral del suelo.
Propiedades biológicas
En la investigación, los niveles de materia
orgánica fueron bajo debido a factores
externos que se presentaron después de la
quema de la parcela como temperatura,
humedad entre otros que afectan al proceso
de mineralización de la materia orgánica,
encontrándose dentro de niveles bajos que
afectan la productividad de los suelos (Brady,
1984).
La degradación biológica es alta en la
población de la macrofauna de los suelos por
efecto de la quema, porque disminuye la
actividad microbiana e interrumpe el ciclo de
la materia orgánica y los nutrientes. Además,
Zerbino (2005) mencionó que la macrofauna
es un grupo de animales con un ancho
corporal mayor a 2 mm pertenecientes a
diferentes filos, clases y órdenes que operan
en una escala temporal y espacial más grande
que los individuos. La mayoría tiene un ciclo
biológico largo, baja tasa de reproducción,
movimiento lento y poca difusión y son
importantes en la descomposición de la
materia orgánica, disponibilidad de nutrientes
y estructuración del suelo.
Se menciona algunas prácticas y técnicas
para recuperar la degradación biológica del
suelo: Implementación de plantas de
cobertura, como leguminosas que favorecen
la retención de humedad y la fijación de
nitrógeno, elementos clave para la
recuperación de la vida microbiana y de la
microfauna beneficiosa. Incorporar
microorganismos como hongos micorrícicos y
bacterias fijadoras de nitrógeno mejora la
diversidad microbiana del suelo, acelerando la
recuperación de su función y su capacidad
para albergar microfauna.
CONCLUSIONES
Los análisis realizados revelaron cambios
en la textura, densidad aparente y porosidad
del suelo. Estos cambios en las propiedades
físicas afectan la fertilidad física de los suelos.
La quema de pastizales en las zonas
altoandinas de la región Huánuco ha
demostrado tener un efecto adverso
significativo en la calidad química del suelo,
evidenciado por la disminución de la materia
orgánica, fósforo y potasio que compromete
la fertilidad y la capacidad productiva del
suelo.
La quema disminuye la población de la
macrofauna que pueden afectar