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1. INTRODUCCIÓN
El acceso al agua potable en comunidades rurales
continúa siendo un desafío global, con implicancias
directas en la salud pública, la equidad social y el
desarrollo sostenible (OMS, 2022). En América
Latina, se estima que más de 21 millones de
personas rurales carecen de servicios básicos de
agua segura, lo que refleja la persistencia de una
brecha crítica en infraestructura de saneamiento
(UNICEF & OMS, 2021). Este problema se agrava
por las limitaciones técnicas y financieras en los
proyectos de abastecimiento, donde la falta de
planificación adecuada ha derivado en sistemas
poco sostenibles y de baja eficiencia en diversas
comunidades rurales (González, Ramírez & Soto,
2020).
La metodología Building Information Modeling
(BIM) se ha consolidado como un enfoque
innovador en la gestión de proyectos de arquitectura
e ingeniería civil, al permitir no solo la
representación tridimensional de los componentes,
sino también la integración de datos en tiempo real
que facilitan la planificación, control y
optimización de recursos a lo largo del ciclo de vida
de una obra (Sánchez Moreno et al., 2020; Medina
Choccetoy et al., 2020). También se reconoce como
una forma de predecir y mirar el comportamiento de
un diseño en condiciones reales (Henao Guerrero et
al., 2019). A diferencia del diseño tradicional en
CAD, el uso de modelos digitales paramétricos en
BIM ofrece ventajas en la detección temprana de
interferencias, la coordinación interdisciplinaria y
la reducción de costos derivados de errores de
diseño (Ocampo Hurtado, 2015; González Márquez
et al., 2014).
El modelado tridimensional constituye una de las
bases del BIM, dado que permite la visualización
realista de los proyectos y la parametrización de sus
componentes, lo cual se diferencia de la simple
representación en 3D (Trujillo Ponce, 2023; Acuña
Guasca & Camargo Santana, 2018; Encalada Ojeda,
2016). Asimismo, el modelado 4D vincula los
modelos a la variable tiempo, permitiendo la
planificación, simulación de fases constructivas y
control de plazos (Sulankivi & Kiviniemi, 2014;
Biotto et al., 2015; Rincón Arias & Niño Sotelo,
2019). De igual modo, el modelado 5D incorpora la
dimensión económica, vinculando el presupuesto y
la logística con el modelo digital, lo que facilita la
gestión de costos, la estimación de recursos y la
toma de decisiones financieras (Bustamante et al.,
2021; Cañón Buitrago et al., 2023; Merchán et al.,
2018).
Diversas investigaciones han demostrado el
impacto positivo de BIM en el campo hidráulico y
sanitario. (Sierra Lopinta, 2021) aplicó la
metodología en un sistema de riego en Ayacucho,
alcanzando un LOD 350 en Revit y Civil 3D, lo que
permitió coordinar modelos, detectar
incongruencias y generar simulaciones
constructivas con una notable mejora en la calidad
de los entregables. De manera similar, (Trujillo
Ponce, 2023) aplicó BIM en un sistema de agua
potable en Huánuco, mostrando que la
constructibilidad aumenta mediante la integración
de diseños hidráulicos y la experiencia de los
involucrados, generando beneficios como la
simulación 4D y la obtención automática de
metrados.
Por su parte, (Castillo y Chávez, 2024) demostraron
en Arequipa que BIM reduce significativamente los
errores en la etapa de diseño de una planta de
tratamiento de agua potable, logrando detectar más
de 400 interferencias y mejorando la coordinación
interdisciplinaria. En un enfoque relacionado con la
inversión pública, (Pocomucha y Vilcas, 2023)
comprobaron que BIM optimiza la fase de
formulación de proyectos en la municipalidad de
Angaraes, Huancavelica, con resultados concretos
en reducción de costos (hasta 4.7%) y de plazos de
ejecución (7.5%). En contraste, estudios como el de
(Orozco y González, 2021), aunque incorporan el
modelado 5D en una planta de tratamiento, se
limitan principalmente a la integración de
cronogramas y presupuestos, dejando de lado la
coordinación interdisciplinaria y la gestión de
interferencias, aspectos fundamentales para
aprovechar al máximo las ventajas de BIM.
A pesar de estos avances, en el Perú todavía
predomina el diseño tradicional en CAD para
proyectos de abastecimiento de agua y saneamiento,
especialmente en zonas rurales. Esta situación
genera problemas de interoperabilidad de datos,
errores de diseño que no se detectan en gabinete,
sobrecostos durante la ejecución y deficiencias en
los entregables. Ante ello, surge la necesidad de
investigar cómo la metodología BIM puede
contribuir a optimizar el diseño hidráulico, reducir
pérdidas de información y garantizar proyectos más
eficientes y sostenibles.
En este contexto, la presente investigación formula
como hipótesis que la implementación de BIM en el
diseño de proyectos hidráulicos permite optimizar
la coordinación interdisciplinaria, reducir
interferencias y mejorar la eficiencia en la
planificación y costos frente a la metodología
tradicional. El objetivo central es aplicar y evaluar