INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas, el acompañamiento pedagógico ha dejado de ser un complemento
opcional para convertirse en un pilar estratégico de las políticas educativas en América Latina.
Organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura [UNESCO] (2015; 2021) lo identifican como uno de los factores más influyentes en la
mejora de los aprendizajes, especialmente cuando se implementa de forma sistemática,
contextualizada y centrada en la práctica real del aula. Países como Finlandia y Corea del Sur lo
han integrado en sus sistemas educativos, con resultados notables: mayor retención docente,
reducción de brechas y mejora sostenida de los logros estudiantiles (Darling-Hammond et al., 2019;
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico [OECD], 2018). Pero en contextos de
desarrollo, y particularmente en zonas rurales, esta promesa se topa con una realidad compleja:
escasez de recursos, formación insuficiente de los directivos y una brecha persistente entre la
política y la práctica.
En el Perú, el Ministerio de Educación (MINEDU) ha impulsado el acompañamiento
pedagógico desde al menos 2012, primero a través del Marco del Buen Desempeño Docente y luego
con las Rutas del Acompañamiento Pedagógico (MINEDU, 2014; MINEDU, 2017). Estos marcos
normativos definen claramente qué debe hacerse: observar aulas, dar retroalimentación formativa,
promover el trabajo colaborativo y usar datos para la mejora. Sin embargo, su implementación es
desigual. El II Censo Educativo del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2023)
revela que solo el 27% de las instituciones públicas cuenta con programas regulares de
acompañamiento estructurado. En regiones como Pasco, la cifra es aún más baja: menos del 35%
de las secundarias rurales reportan actividades continuas de este tipo (Gobierno Regional de Pasco,
2023).
Esta desconexión no es nueva. Estudios como los de Catalán y Obeso (2023) y Universidad
Nacional Daniel Alcides Carrión [UNDAC] (2022) ya advertían que, cuando el acompañamiento sí
ocurre, suele ser esporádico, burocrático y desprovisto de enfoque formativo. En lugar de ser un
espacio de reflexión y mejora, se convierte en un trámite de cumplimiento. El resultado es una baja
percepción de apoyo institucional, que impacta directamente en la motivación y el desempeño
docente. De hecho, el MINEDU (2017) reporta que en Yanahuanca, el rendimiento docente
promedio está por debajo del 65% del puntaje máximo, situándolo por debajo del promedio nacional.
Frente a este panorama, surge una pregunta crítica: ¿qué pasa cuando, a pesar de las
limitaciones, el acompañamiento pedagógico se ejerce con intencionalidad, aunque sea mínima? La
evidencia sugiere que incluso pequeñas dosis de retroalimentación oportuna, observación con
propósito y diálogo pedagógico pueden tener un efecto desproporcionado en contextos marginados.
Investigaciones recientes en zonas rurales del Perú respaldan esta hipótesis. Quispe (2022), en
Huancavelica, encontró una correlación de 0.79 entre gestión pedagógica y desempeño docente.
Tacuche (2021), en Ucayali, reportó un coeficiente de 0.81, destacando que la retroalimentación
oportuna fue el factor más influyente. A nivel internacional, Lara et al. (2022) y Ushiña y
Colmenarez (2022), en Venezuela, obtuvieron correlaciones superiores a 0.86, confirmando que el
acompañamiento bien orientado actúa como catalizador del desempeño.
Estos hallazgos se alinean con marcos teóricos robustos. La teoría del liderazgo
instruccional (Hallinger, 2011) postula que los directivos deben ser, ante todo, líderes pedagógicos.
Murillo (2006) y Rockwell (2009) enfatizan que el acompañamiento efectivo nace del diálogo, no de
la fiscalización. Y Hattie y Timperley (2007) cuantificaron el impacto de la retroalimentación
formativa con un tamaño de efecto de 0.73, uno de los más altos en educación. Pero estos modelos,
desarrollados en contextos urbanos o de alta institucionalidad, requieren adaptación. En
Yanahuanca, donde la conectividad es limitada, los directivos asumen múltiples roles y los