INTRODUCCIÓN
La comunicación es una necesidad fundamental para el ser humano, siendo un proceso vital
no solo para expresar necesidades, sino también para regular las interacciones sociales y favorecer
la convivencia colectiva (Morales, 2024). En el contexto educativo, la comunicación asertiva es una
herramienta esencial para el crecimiento personal de los estudiantes. Cuando una persona aprende
a comunicarse con respeto y seguridad, puede expresar lo que siente y piensa sin temor,
defendiendo sus ideas sin dañar a los demás. Esto le permite construir relaciones más sanas,
sentirse más satisfecha con su vida, confiar en sus propias capacidades y mostrarse tal como es:
abierta, auténtica y espontánea. (Cueva et al., 2021). La ausencia o deficiencia de comunicación
asertiva en las aulas puede dar lugar a desmotivación, actitudes negativas y bajo rendimiento
académico en los estudiantes.
Diversos estudios recientes reafirman la importancia de la comunicación asertiva en el
ámbito educativo. Por ejemplo, Aguilar (2018) expresa que la asertividad ayuda a construir un
ambiente positivo donde todas las personas se sientan escuchadas y valoradas. Ser asertivo
significa pensar en uno mismo sin olvidar a los demás, expresando lo que sentimos y pensamos con
respeto y empatía. Cuando actuamos de esta manera, nuestro entorno también responde con
comprensión y amabilidad. Cada persona merece ser tratada con respeto, y al comunicarnos desde
la empatía evitamos la indiferencia y fortalecemos los lazos que nos unen. Asimismo,
investigaciones actuales sugieren que este tipo de comunicación favorece la autorregulación, la
participación permanente activa y la autoestima estudiantil, generando una actitud positiva hacia
el aprendizaje (Ramos, 2023; Torres et al., 2024).
Desde una base teórica, este estudio se fundamenta en la teoría humanista de Carl Rogers
que enfatiza la importancia de una relación sincera y empática entre educador y educando para la
maduración y el desarrollo personal; en la teoría del aprendizaje significativo de David Ausubel,
que destaca la necesidad de conectar nuevos conocimientos con estructuras previas existentes del
alumno; y la teoría del aprendizaje social de Bandura, que resalta la influencia de la interacción
social en la formación de actitudes y comportamientos (Rogers, 1999; Ausubel, 1983; Bandura,
1977).
La problemática abordada en la investigación radica en observar cómo la falta de una
comunicación asertiva en la institución educativa “San Luis Gonzaga” de Ica impacta
negativamente en la motivación y la actitud hacia el aprendizaje de los estudiantes de quinto grado
de secundaria, provocando desinterés y bajo rendimiento académico. Ante esta situación, se hace
necesario investigar la relación que existe entre estas variables para diseñar estrategias que
mejoren el entorno educativo y propicien un aprendizaje más efectivo y significativo.
La importancia de esta investigación radica en que aportará evidencia empírica sobre la
influencia de la comunicación asertiva en la formación actitudinal de los estudiantes, lo cual puede
constituir un insumo valioso para la formación docente y la gestión educativa en contextos
similares. Se espera que los resultados contribuyan a promover prácticas pedagógicas centradas
en fortalecer las habilidades comunicativas asertivas entre docentes y estudiantes, mejorando así
los procesos de enseñanza-aprendizaje y el clima escolar.
La investigación como proceso, se plantea desde la formulación del problema de investigación,
pasando por la revisión del marco teórico, formulación de hipótesis, elección del diseño de
investigación, recolección y análisis de datos, hasta la presentación de resultados. Todo ello con un
enfoque didáctico y paso a paso para asegurar la comprensión y aplicación correcta en trabajos
académicos (Hernández Sampieri et al., 2014).