entre el proyecto Haku Wiñay y la calidad de vida. Otros autores como Di Saldo y Fernández (2017),
Cerdán (2021), Gonzales (2022), Sevillano (2023) y Ordoñez (2021) también han reportado
asociaciones positivas entre programas de inversión social y la mejora de la calidad de vida. La
coincidencia en los resultados podría atribuirse a tamaños muestrales similares o superiores a los
100 participantes, como ocurre en este estudio.
En contraste, Ángeles (2020) reportó resultados distintos, con un p-valor de 0.513 y un Rho = 0.122,
lo que indica independencia entre las variables analizadas. La diferencia podría explicarse por el
tamaño reducido de su muestra (31 usuarios), lo que posiblemente afectó la capacidad para
detectar relaciones significativas.
Respecto al problema específico 1: ¿Cuál es la relación entre la actividad del sistema de producción
familiar y la calidad de vida?, se obtuvo un p-valor de 0.871 > 0.05, lo que indica ausencia de
asociación significativa. Este resultado difiere de estudios como los de Marca (2021) y Mendoza
(2017), quienes reportaron relaciones significativas mediante la prueba de Spearman, con p-
valores < 0.05. La divergencia puede atribuirse al uso de pruebas estadísticas distintas, ya que este
estudio empleó Chi-cuadrado.
Sobre el problema específico 2: ¿Existe relación entre la actividad de vivienda saludable y la calidad
de vida?, se obtuvo un p-valor de 0.326 > 0.05, indicando nuevamente ausencia de asociación
estadística. Esto contrasta con los estudios de Ilquimiche (2018) y Marca (2021), quienes emplearon
pruebas como Kendall y Spearman, reportando relaciones significativas. Las diferencias podrían
deberse tanto al diseño metodológico como a los instrumentos empleados en cada investigación.
En relación con el problema específico 3: ¿Cuál es la relación entre la actividad de promoción de
emprendimientos y la calidad de vida de los hogares usuarios?, los resultados muestran un p-valor
de 0.004 < 0.05, junto con coeficientes Phi (0.420) y V de Cramer (0.297), lo que indica una
asociación significativa con una correlación baja-moderada. Estos hallazgos son consistentes con lo
reportado por Cáceres (2022), quien halló una relación positiva y significativa (p < 0.05; Rho =
0.116) entre la promoción de emprendimientos y la calidad de vida.
Cabe destacar que la dimensión Emprendimientos Rurales Inclusivos Sostenibles (ERIS) cuenta
con mayor financiamiento y cobertura que las demás dimensiones del proyecto, lo cual permite
abordar diversos factores que impactan en la calidad de vida, como la inclusión social, el desarrollo
de competencias personales, la estabilidad financiera y el acceso al mercado. Esta actividad inicia
con concursos de planes de negocio, organizando a los usuarios en grupos de trabajo que participan
en capacitaciones, asistencia técnica, producción, comercialización y ferias, lo que genera
satisfacción e incrementa significativamente la percepción de bienestar en los usuarios.
CONCLUSIONES
Sobre la relación entre el Proyecto Haku Wiñay y la calidad de vida de los hogares usuarios. Se
concluye que existe una relación estadísticamente significativa entre las actividades del Proyecto
Haku Wiñay y la calidad de vida de los hogares usuarios. Esto se sustenta en el resultado del
contraste de hipótesis mediante la prueba de independencia de Chi-cuadrado (p-valor = 0.006 <
0.05), lo que permite rechazar la hipótesis nula. Asimismo, los coeficientes de Phi (0.407) y V de
Cramer (0.288) indican una relación baja pero significativa. La tabla cruzada revela que el 62% de
los usuarios que perciben las actividades del proyecto como "buenas" reportan una calidad de vida
alta, lo que refleja el impacto positivo del proyecto en sus condiciones de vida.
Sobre la relación entre la actividad del sistema de producción familiar y la calidad de vida. No se
encontró evidencia estadística de relación entre la actividad del sistema de producción familiar y
la calidad de vida de los hogares usuarios. El resultado de la prueba Chi-cuadrado (p-valor = 0.871